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Constan Dacosta es el presidente de Grupo Eroski, un grupo empresarial con un amplio programa de acción social a través del cual apoya el trabajo de diferentes ONG, entre ellas Intermón Oxfam. Eroski ha colaborado, entre otras actividades, en el patrocinio de eventos y publicaciones como la fiesta Un Día para la Esperanza o el folleto 12 recetas de café para cambiar el mundo; en la financiación de proyectos de desarrollo y acciones de ayuda humanitaria; en la campaña de captación de fondos para cooperación Juntos por África y en la promoción del comercio justo.
¿Qué entiende Grupo Eroski por responsabilidad social? Es el modo en que las empresas devolvemos a la sociedad una parte de lo que tomamos de ella, más allá de la creación de riqueza o el pago de impuestos. Las empresas somos sujetos sociales. Y, en Grupo Eroski, tenemos un programa para ello porque si el objetivo es serio no debe dejarse a la improvisación o a la buena voluntad. La acción social no debería ser una actividad improvisada, ni siquiera si la consideramos una cuestión filantrópica o caritativa. ¿Por qué destinar recursos a la acción social? Porque así contribuimos a mejorar el entorno, y una sociedad mejor nos beneficia a todos. Además, gracias a su acción social, las empresas mostramos al exterior aquellas señas de nuestra personalidad por las que queremos ser distinguidos. Apoyar a jóvenes talentos musicales o defender el medio ambiente son ambos, objetivos loables, pero las empresas que eligen una u otra quieren transmitir a la sociedad algo de su personalidad. ¿Qué porcentaje de beneficios destina Eroski a esta finalidad? El 10% de nuestros beneficios anuales tienen como destino la acción social. Dirigida esencialmente a estos tres ámbitos: formación e información del consumidor, desarrollo sostenible y medio ambiente, y programas de solidaridad internacional. En nuestro caso, estos programas se conducen preferentemente a través de la Fundación Grupo Eroski. ¿Cómo valoran los cooperativistas, inversores, clientes, proveedores y empleados su política social? Afortunadamente crece la sensibilidad de la sociedad hacia causas sociales y colectivos vulnerables. Y, con ella, también el compromiso individual de los ciudadanos. Por nuestra condición de empresa de distribución, que disfruta de millones de clientes, advertimos muestras crecientes de apoyo a las campañas de solidaridad, y canalizamos la complicidad y una colaboración ejemplar de muchas de estas personas en programas de ayuda a poblaciones en dificultades. ¿Qué mensaje lanzaría a los directivos que ven la acción social como un coste? Quiero decir, que debe acometerse aunque se trate de un coste cierto frente a un retorno incierto. No soy partidario de animar a los remisos aduciendo promesas de grandes beneficios. Creo que la acción social debe estar fundada en una motivación ética. |