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El Parque Pumalín: el desarrollo sustentable hecho realidad I PDF Imprimir E-Mail
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El Parque Pumalín: el desarrollo sustentable hecho realidad I
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Hoy en día, en Chile se lleva a cabo una iniciativa sin precedentes en el país, que ha generado una ácida controversia involucrando a políticos, autoridades gubernamentales y organizaciones ambientales. Se trata del proyecto destinado a ser un Santuario de la Naturaleza en remotos terrenos en el sur de Chile.

La polémica se debe a que un inversionista privado norteamericano, el señor Douglas Tompkins, adquirió, a través de la Fundación The Conservation Land Trust, alrededor de 300.000 hectáreas de terrenos en la Décima Región para conformar el llamado Parque Pumalín.

El propósito de Tompkins es convertir estas propiedades en un Santuario de la Naturaleza, una designación especial del Estado de Chile para proporcionar protección adicional al medio ambiente, evitando actividades industriales en la zona. Así, Pumalín se convertiría en el primer territorio privado significativo que asume esta legislación. Pero, después de años de intentos, las autoridades nacionales aún no conceden la designación.

Esto se debe a que, a pesar del carácter evidentemente filantrópico del proyecto, éste ha generado todo tipo de suspicacias. Las acusaciones de sus detractores han sido de grueso calibre, desde que Tompkins tenía intenciones de formar una comunidad pseudo-religiosa en torno a la ‘ecología profunda’, un especie de estado dentro de otro estado, y hasta de realizar cortas ilegales de especies nativas. Todas imputaciones evidentemente falsas.

El problema de fondo es que Tompkins tiene la intención y los recursos para llevar a cabo un proyecto de desarrollo alternativo, en donde la conservación ambiental y el desarrollo sustentable son las piedras angulares. Los detractores, fundamentalmente vinculados a una visión económica desarrollistas y neoliberal, se dan cuenta que no contemplaron en el esquema de la economía social de mercado que el rol subsidiario del Estado, sumado a la ausencia de políticas de ordenamiento y planificación territorial y al sacrosanto derecho a la propiedad, podrían engendrar proyectos de conservación ambiental.


 
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